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Seguros de Vida se Tasan Hasta 40% sin Debida Planificación Jurídica

El seguro de vida es una excelente herramienta de protección patrimonial y planificación testamentaria. Por ejemplo, si su patrimonio incluirá activos “ilíquidos”, como participaciones en negocios o bienes raíces, el beneficio de una póliza de seguro de vida permitirá a sus herederos pagar los impuestos de su propiedad sin liquidar ninguno de sus activos. Además, sus beneficiarios pueden recibir los ingresos de su póliza de seguro de vida libre de impuestos. Por cierto, en el caso de una persona que no ha realizado un planeamiento de protección de activos, los ingresos de una póliza de seguro de vida pueden ser todo lo que le queda.

A pesar de estos beneficios, pocas personas se dan cuenta de que sin un planeamiento legal previo a la compra de la póliza, sus familias podrían terminar debiendo más impuestos sucesorales de lo que deberían sin el seguro. Esto es así porque los ingresos de las pólizas de seguro, aun cuando no están sujetos al impuesto federal a la renta, se consideran parte de su patrimonio gravable y sujeto al impuesto sucesoral. El impuesto federal patrimonial se grava al 40% del patrimonio neto de una persona superior a $5 millones (ajustado por inflación), incluyendo su casa, negocios, cuentas de retiro y seguro de vida. Igualmente, sin tomar ventaja de múltiples técnicas previstas en las leyes de impuestos, por cada $1.00 dólar de su patrimonio neto por encima de $5 millones, hasta $0.40 irá al Tío Sam. Por ejemplo, una persona que posee una casa que vale $1 millon, una empresa que vale $6 millones, $2 millones en inversiones y cuentas de retiro y una póliza de seguro de vida de $3 millones ($12 millones en total), tendrá que pagar casi $3 millones en impuestos sucesorales (12 -5 x 40%).

Una técnica para minimizar el impuesto sucesoral de esta persona es crear un Fideicomiso Irrevocable de Seguro de Vida (FISV) que será el dueño de la póliza y recibirá el beneficio al fallecimiento. Un fideicomiso de seguro de vida redactado apropiadamente evita que estos ingresos por seguros sean gravados contra su patrimonio o contra el patrimonio de su cónyuge superviviente. También protege a los beneficiarios del fideicomiso de sus propios “excesos”, de sus acreedores y en caso de divorcio. Es más, el fideicomiso también puede proporcionar gerenciamiento confiable para los activos que lo conforman si cuenta con un fiduciario profesional.

Así es como funciona un fideicomiso de seguro de vida:

Usted constituye un FISV para ser dueño y beneficiario de una o más pólizas de seguro de vida. Usted aporta fondos al fideicomiso a ser usado por el fiduciario para realizar la compra y el pago de las primas de las pólizas de seguro de vida. Si el fideicomiso es redactado apropiadamente, las contribuciones que usted haga al fideicomiso para pago de primas calificarán para la exclusión anual del impuesto a las donaciones, de modo que no tendrá que pagar impuesto a las donaciones sobre las contribuciones.

A su fallecimiento, el fideicomiso continúa en beneficio de su cónyuge durante su vida. Su cónyuge tiene  ciertas participaciones en el fideicomiso como derecho al ingreso generado por los activos, acceso limitado al principal (e.g., salud, educación, etc.) y elegibilidad para recibir el principal. Al fallecimiento de su cónyuge, los activos del fideicomiso son pagados directamente a sus herederos o mantenidos en fideicomisos posteriores en beneficio de ellos. Si la póliza de seguro de propiedad de la persona del ejemplo anterior fuera de propiedad de un FISV, el impuesto sucesoral sería casi la mitad. Este ejemplo ha sido simplificado por propósitos ilustrativos. Los impuestos pueden reducirse aun más utilizando otras técnicas de planeamiento.

Los seguros de vida son también una excelente manera de financiar contratos de compraventa entre socios, de manera de que la empresa puede suscribir un plan de compra sin poner presión sobre los recursos de la empresa. Al igual que con los seguros de vida adquiridos en beneficio de sus herederos, los seguros de vida usados para financiar contratos de compraventa pueden estructurarse a fin de ser considerados fuera de su patrimonio gravable.

Si está considerando constituir un fideicomiso de seguro de vida con una póliza de la cual es usted dueño actualmente, tenga en cuenta que el beneficio continuará gravándose contra su patrimonio si usted fallece dentro de los tres años de la transferencia (regla de “tres años hacia atrás”), otra razón por la cual usted debería buscar consejo legal antes de comprar cualquier tipo de seguro de vida.